Una sesión de acupuntura, un día cualquiera…

Cuando somos pacientes nos comportamos como cuando somos clientes en cualquier servicio que solicitamos. Unos queremos saber y otros no. La relación es un tanto especial no obstante, cuando se trata de salud, pero convendréis conmigo en que hay relaciones difíciles y otras más llevaderas.

El otro día una mujer joven me comentó lo siguiente casi finalizando una sesión de acupuntura: ¿cómo es posible que hables todo el rato y sepas dónde ponerme las agujas?

Somos distintos. Tratamiento personalizado.

Algunas personas necesitan saber, otras no tanto, solo quieren que les hagamos el tratamiento y ya está. Cada persona, es diferente, no se trata solo de hacer o dar un tratamiento o terapia, sino de cómo lo hacemos, qué explicamos, qué margen de decisión les dejamos u ofrecemos.

Como profesionales de la salud, si nos preguntan, hemos de tener respuestas acordes con la capacidad de comprensión y generar confianza. La confianza es la clave de la relación. Y hemos de dedicar tiempo a conocer a nuestro paciente, no solo a qué le pasa, pasa saber actuar del modo más acertado para ellos. Hemos de enseñarles a cuidarse, pues ellos son, cada uno de nosotros somos, los principales cuidadores de nuestra salud. Los profesionales somos herramientas, que proponemos qué hacer y cuándo, pero hacer, lo que se dice hacer, lo hace todo el paciente, su Ser, su cuerpo. Somos sus servidores.

Consejos de rebotica

Un farmacéutico muy mayor me explicó desde su despacho en su vieja botica: “los productos que se llevan, toman o utilizan son parte del recuerdo del hecho de que han hablado con nosotros, han compartido con nosotros; y cuando nosotros no estamos, en su casa, ese producto, es la imagen de la confianza y la relación que creamos como seres humanos. ¿Efecto placebo? Como cuando vamos a urgencias y ya nos sentimos mejor… Bendito efecto placebo.

Por una sanidad más humana. Por una ciencia más humana.

Un abrazo. Sé feliz, sé saludable.

Dra. Nuria Lorite Ayán

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